sábado, 26 de enero de 2013

Empieza la travesía

Varias horas en avión y parece que me he teletransportado a la España que no conocí, pero imagino por la televisión con series como Cuéntame.

La India es uno de los países del mundo más ricos, con aspiraciones a competir con la mismísima China y sin embargo encierra una cruda realidad maquillada por grandes esperanzas. Más de 330 millones de personas viven por debajo del umbral de la pobreza y la tercera parte de sus niños están abocados a la explotación infantil.

La India mística del hinduismo y las vacas sagradas se topa con un gigante llamado miseria que es difícil de erradicar. Sin embargo muchos han demostrado y lo siguen haciendo que no es imposible. Que se lo digan a la que llamaban loca, la Madre Teresa de Calcuta y su orden de religiosas que logran lo inimaginable con su silencioso trabajo, que se lo hubieran dicho también al español Vicente Ferrer y su maravillosa fundación, que se lo digan a Jaume Sanllorente y sus miles de Sonrisas de Bombay y a tantas personas y organizaciones que intentan que la India brille con toda su fuerza.

¿Es posible cambiar el mundo? me preguntaba ilusionado el otro día mi hermano pequeño. No lo sé Diego, lo que sí sé es que es posible un mundo mejor, es posible cambiar nuestra realidad con pequeños gestos y es posible que si todos aportamos nuestro granito de arena, algún día podamos sentirnos orgullosos de a dónde hemos llegado.

Yo no dejaré de intentarlo.

Empieza la travesía en tierras lejanas y sin embargo mucho más cálidas de lo esperado.